miércoles, 21 de octubre de 2015

Anestesia en segunda persona

Empieza cuando te callas
los gritos de hipócrita
frente a la cámara
Luego atas tu ninfomanía primitiva
y guardas sonrisas precocinadas en el congelador
para cuando no te apetezca ensuciarte las manos
También vuelves al porno y a Sabina
si es que alguna vez los dejaste de lado
Sacas de su escondite la agenda de polvazos
sonríes pero no ejecutas la llamada
Recordar con cariño sigue sin ser delito.
Pero ya has soltado los frenos.

Aun así sigues teniendo claro
que el nudo del estómago fue un nido de mariposas
cuando echabas de menos por lo que te quedaba por ser
en lugar de por lo que ya habías compartido
Que antes de comprar el reloj no era tan descabellado
envejecer con alguien que te había visto crecer
Que iríamos juntos a ikea y a cuidados paliativos
y seguirías contando conmigo
entre todo tu desequilibrio, que roza el maltrato
en medio de tu ciclotimia y tus hipnóticos
sin juzgar siquiera los sentimientos más crueles
(si es que se puede moralizar un sentimiento)

Entonces no habías caído en la cuenta
de que nadie piensa que le va a tocar la lotería
pero todos opinan lo mismo de los accidentes
En ese momento creías que un clavo saca otro clavo;
el brillo de tus ojos no te dejaba ver que a veces
la herida simplemente se infecta
y hay que arrancarlo
o amputarse.

Es imposible saber cuánto quieres a una persona
hasta que dejas de estar enamorado.

lunes, 26 de enero de 2015

Si yo fuera Mr(s). Nobody

Si yo fuera Mr(s). Nobody
la peli habría sido un mero tráiler
porque todos mis caminos
son el mismo en realidad.

Porque tiene las cosquillas en la boca
de mi primer amor
el que me hacía reír a todas horas;
la llave del armario
donde guardo a mi niña interior.
Pero comparte mi pasión
por las carreteras secundarias
y los destinos a vuelta de veleta:
maleta semiabierta en la entrada
y sin compromiso de permanencia
con ningún nombre propio que se pueda pisar. 


A veces, me recuerda a aquel otro
que creí perfecto los primeros meses,
el de las canciones al oído
y las reflexiones trasnochadas
Sólo que con la paciencia
de un santo por lo civil
y el coraje de un león
tocado por el mago de Oz
para tallar todas las piedras
y asfaltar con ellas el camino.

Tiene, por otra parte,
todo lo bueno y lo mejor
de las relaciones íntimas
capitaneadas por el deseo;
el morbo de la mano bajo el vestido
al girar la esquina
con la ventaja adicional
del codiciado beso en la frente
como máxima demostración de cariño
las noches de fiebre o ansiedad.

No soy amiga de lo imposible
pero es, no sé cómo explicarlo
algo así como un Frankestein emocional
hecho de todos sin ser ninguno
de retales de mi vida
y más aún:
Mi amor, te expandes,
Igual que el universo -o eso dicen-
Pero cien veces más veloz

Todo lo que eres
y lo que me haces ser
y lo que te queda por ser
y lo que aún no me has hecho
me declara incapaz de añorar
mis historias pasadas

mis vidas posibles.