domingo, 24 de noviembre de 2013

"Te debo un baile, y no una explicación"

Somos las nanas tristes que no nos dejan dormir
cómplices del momento que pudo hacernos temblar
y se quedó ahí, con ojos de “no pasa nada”
guardando esas miradas que se cruzaron en el suelo
salvando esa caricia
apenas perceptible
que no supo seguir

¿Y por qué no es la esperanza la madre de todos los vicios?
Si nuestros pecados solo siguen a rajatabla el protocolo de salvamento
búsqueda
u olvido.
El fin justifica los miedos pero no las putadas, te lo recuerdo
y el perdón, si no es a uno mismo, cae en el primer asalto de una duda.
Aun así esperamos tener razón cuando nos contradecimos
con tanto te quiero, pero me da miedo,
así que prefiero esperar al domingo para echarte de menos;
esperamos acertar
cuando no hay camino que no acabe con cristales por el suelo
o no hacer daño
cuando esperamos
sin motivo.
A veces, somos tan cínicos
que esperamos un milagro en las puertas del infierno
y después nos quejamos cuando llegamos tarde
a vidas capaces de salvarnos
de añadir matices o no sé,
emoción,
de sacarnos los colores en cualquier estación
y hacernos perder trenes que nos llevan lejos
lento,
para que podamos fijarnos en las puestas de sol
que vamos a perdernos.

Qué te voy a contar, ya estamos acostumbrados
a perdernos, equivocarnos, odiarnos
e intentar justificarnos:
demasiados puntos débiles en un cuerpo tan pequeño;
demasiado café contra tantos sueños
demasiadas carreras contra motores de viento

Demasiadas nanas tristes que no nos dejan dormir
cómplices del momento que pudo hacernos temblar
y se quedó ahí, con ojos de “no pasa nada”.
guardando a esos cobardes que no quisieron reconocerlo
salvando esa disculpa
que lo hacía posible
y no supo salir.

http://www.youtube.com/watch?v=UPhKZVJbuqQ