viernes, 25 de octubre de 2013

Ojalá vuelvas valiente

La ilusión no se crea
ni se destruye:
se contagia.

Es lo que quiero explicarte cuando me miras
o cuando escribo y borro, escribo y borro
suplicando que sepas leer entre líneas.

Yo solo quería hacerte el amor, amor
y llenarte el pecho de redundancias sabor a hierba tostada
y cerrar la ventana: que no se escape el olor de tu sonrisa
y que no nos pare el sol, que no conozco la prisa
cuando se trata de rebañar tus costillas
¿Recuerdas que te hablé de celebrar una siesta?
Pues no te vistas, que a esta ronda invito yo

Ojalá vuelvas valiente una vez más
 para aceptar mis premisas
que la libertad es una carga muy pesada
si no te atreves a compartirla;
que hay almas gemelas que se abrazan
aunque hablen idiomas distintos;
que la soledad puede echarse de más
y nuestra afinidad es capaz de morder tu ego.

No sé si pensarás en ti cuando me leas
espero que no, porque lo odias
y en el fondo tienes razón:
no necesito metáforas para explicarte
que me encanta como eres.

Podemos ser recíprocos o efímeros:
tu verás,
si quieres,
más de lo que has visto
pero yo me he cansado del ensayo error, ensayo error
demasiado pronto, o demasiado a tiempo
para darle cuerda a este recuerdo que se escapa

Que ya lo sé,
que no tenemos presente
mucho menos futuro
y 9 de cada 10 no nos recomiendan
a ninguno de nosotros.
No te asustes,
no quiero cambiar eso
ni siquiera creo que fuera posible.
Siempre quise encontrarme
en los ojos rojos
de una causa perdida.









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