sábado, 21 de septiembre de 2013

(Inserte título.)

Hoy he vuelto a pensar en ti
otra vez le he puesto nombre a cada segundo
de cada domingo de voz ronca y cervecitas.
He rememorado tus manos torpes y apresuradas en las primeras noches
cartografiando todos mis puntos débiles
no sin antes recalcular la duración media de nuestros abrazos
(Tengo que decir 18 minutos me siguen sabiendo a poco)

También he reinventado algunos momentos
nos he cogido de la mano y me has dado un beso
delante de tus padres y de tus primos
me has acariciado las rodillas por debajo de la mesa
y te has cagado en los muertos del inventor de las bragas.

Hoy, he pensado en ti. Y no he sido capaz de arrepentirme.
Porque has esperado como un capullo bajo mi ventana demasiadas noches de arrogancia, hasta que te invité a subir
Y desde entonces no ha habido resaca sin tus macarrones
lavadora sin tus calcetines
despedida sin tu beso en la frente
Ni siquiera considero un error los veinticuatro portazos de la última tarde
en la que suplicabas mi vuelta cuando giraba la esquina
(y lo hacía, como un pez que cada diez segundos olvida que se está ahogando)

Y es que a veces dudaba, dudo, dudaré en el futuro
si eras mi amor, o sólo mi camello:
llevo cinco meses vagando entre mis recaídas
y todavía te miro y me sangra la nariz.

STOP.

Porque hoy he vuelto a pensar en ti
pero distinto.
He marcado este día en rojo
en el calendario
en tus fotos
en mis labios.
Porque hoy es el día en el que volví a pensar en ti
y comprendí 
que con tu recuerdo me basta.

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