miércoles, 15 de mayo de 2013

Salva-dos.


Prometimos volver,
pero no quedarnos
y los reencuentros desde lejos
son un cúmulo de despedidas superpuestas
que no encuentran el extremo
de este olvido de lana enmarañado.

Pongo un punto,
subes la apuesta dos lunares
y así quedamos,
suspensivos,
en el tiempo y el espacio.

Ahora sólo pienso
en lo que se están perdiendo los portales
desde que no me acompañas a casa.
Ahora, que el espejo del ascensor
no se entera del color de mis bragas
sólo me calma la cerveza
y en mi pecho, la certeza
de que después de ti
nunca volveré a ser fiel.


Y me vuelvo a callar
por si es cierto eso de que los sueños
si los cuentas,
ni terminan
ni se cumplen.

¿Te duele?
Pues nos vamos

¿Me quieres?
Salva-dos.

lunes, 6 de mayo de 2013

Primera y última combustión de la primavera.


Te observo
sentado en el suelo.
Llorando gasolina,
con mi mechero sin piedra.
Quieres volver a arder, pero no te sale.

Llueven cerillas
desde el infierno.
Llenan tus manos.
Pero así no tiene que ser.
Sigues machacando
mi mechero sin piedra.
Sin arder, pero quemándote.

Espero.
Calcinadas mariposas
crepitan bajo mi lengua.
Vomito chispas
que en tu piel, sólo saben a ceniza.

Me voy.
Ojalá los kilómetros
sean algo así como caladas:
breves
calmas
suicidas.
Ojalá sepa volver
antes de marcharme de nuevo.

Ojalá entonces
hayas olvidado ese mechero
Y vuelvas a pedirme fuego.