lunes, 29 de abril de 2013

A B CES.


Buscarte entre versos, vasos, besos,
y al final verte.
Desvistiéndote.
Como bailando entre vicios baratos.

Ahora dices que duele devorarme,
pero tus dedos dudan
entre dirigirse al duelo
o danzar otros diez años con mis diablos.

Andamos torpes un triste tramo
que no termina, que se traba.
Yo trato de buscar trincheras
contra tantos temores
mientras tú, trastocado temerario,
buscas a tientas tu tumba.

Tu crueldad contiene la carga
de caricias caducadas
que quieren clavarse en otros cuerpos.
Corazón, la culpa no cura.
El calmado crepitar te consume.
Y caes.

domingo, 7 de abril de 2013

No hay sitio para las despedidas.

El cielo tropezó con el fondo.
De ahí las eternas recaídas.
El nunca reincidente,
las caras ocultas de la soledad vencida.

Y que no tachen de suicida este orgullo kamikaze,
que no me aten a convicciones sociales sin salida.
Si embarro con lágrimas nuestro camino de ida
es para jugar en los charcos
a ensuciarnos el alma de vicios,
a salpicar el sexo de risa.
Si no busqué atajos a las mentiras
es porque el olvido esperaba en cualquier esquina
mientras los sueños llegaban de frente,
despacito, en fila india.

Porque la felicidad constante
se parece más a la rutina
que al amor
y yo me encadené a una puta bomba de relojería.
Cada paso era un amago de explosión
y los momentos escapaban en estampida.

Entre tantas movidas
ya no recuerdo a que dedicaba
mis semáforos en rojo
cuando nuestros trayectos solo coincidían
En cruces mal señalizados cada doscientos kilómetros.

Ya no calzo más huidas.
Traigo pies desnudos, pero ardientes
para aprender de tus piedras
sin desgastar los caminos.
Para sangrar, si es preciso
con las grietas que aún te duelan.
Y si te cansas, yo te espero.
Si pido distancia, vete lejos
pero deja un rastro de ganas de más.

Por favor, no permitas que te pierda
que me acabo de encontrar.




lunes, 1 de abril de 2013

'Me declaro incompatible con tu vida.'


Maldito reloj,
que aprovecha mi descuido
para consumir mi vida a un ritmo
incompatible con mis latidos.

¿Qué fue del despertador?
Debió haberme avisado
que mis minutos eran siglos
de ausencia en tu rincón.

Creo haberlo destrozado
por interrumpir mis sueños.
La omisión de cariño
nos trajo el invierno.

Quizás las llamadas
no tengan ya sentido
pero cómo echo de menos
tus suspiros de calor.

Y Las lágrimas, los anhelos,
la anestesia en el hielo.
Las películas, los secretos.

Amistades de humo,
incorrecto el intento
de prestar impulso
y a la vez, frenar el vuelo.

Y mira que caminaste en círculos
para engrandecer tus caminos.
Casi, casi lo conseguimos.

Pero qué egoísta mi rumbo,
qué realista el destino
y qué cierto
el olvido.