domingo, 31 de marzo de 2013

'Entendí que el dolor consentido era su manera de huir del olvido.'


Tiene una de esas bellezas
que se marchitan al saberlo.
Nadie osaba deshojarla
y sin embargo, os juro
que no he visto rosa más herida.

Es lo que tienen las flores bonitas,
sus espinas nacen hacia dentro
y disfrutan lamiendo su savia.
Y mayor es mi gozo, viendo su esmero
succionando cada gota de rabia.

Entendí que el dolor consentido
era su manera de huir del olvido.
Ahora sé que nací para protegerla

Por eso, y por satisfacer sus delirios
le amanecí varias veces al día.
Ella quería sentir propio el rocío.

Y yo no sabía
que esa forma suya de llorar
podía causarme tal alivio.

A veces me mira
con un “no me hagas daño”
Escondido en su aroma.

"Cómo podría.
Después de ser testigo
de tu salvación suicida.

Mis manos frías
nunca estarán a la altura
de tu autodestrucción."

lunes, 25 de marzo de 2013

Calle Melancolía s/n.

Cuando me miré en tus ojos vidriosos
sentí que podía pasarme la vida ahogada en ellos, y sobre esa agonía quise construir mis noches.
Aposté contra la luna el control de tus mareas al mejor de tres, para asegurarme de que este techo compartido era más que un cúmulo absurdo de casualidades inconexas. Luego vi que te quedabas a dormir, y fregabas mis platos sucios para sentir que empezábamos de cero.

Juro que por un momento te creí.

Pero luego caí en que la mierda que atascaba el sumidero eran astillas de mis huesos. Que habías dejado un impersonal olor a limón en mis recovecos, y un alma tan impoluta no era digna de este maldito cuerpo. Tomaste la justicia por tu mano, desmembrando mis problemas hasta solucionarlos, con lo bonitos que quedaban atrapados en las sábanas junto a nuestros calcetines.

Creo que ahí comenzaron las discusiones, los espejos rotos y las camas separadas. Los vis a vis en moteles de carretera, para escapar de la mirada compasiva de las grietas de la pared. Hasta entonces no vi las rejas en las ventanas, las cortinas opacas, el sombrío desastre proyectado en cada rincón de este anti-hogar nuestro.

Entendí que te mudaras, yo misma embalé tus decepciones, y no puedo negar que sentí algo de alivio. Aún así, lloré cuando observé el primer rayo de luz iluminando el vacío, sin atreverse a calentarlo. Quién coño intentaría idealizarme ahora, que había demostrado a todo el vecindario que no sé sentir sin cargas.

Lo peor de esto es que conservas las llaves, y que me resisto a cambiar la cerradura, y que no puedo evitar esperarte suplicando un nuevo intento.

Lo más jodido de odiarme, es que a ti sí te quiero. Y por eso me mantengo, sentada en el suelo, protegiendo el charco que dibujan al caer las goteras de nuestros recuerdos.

sábado, 23 de marzo de 2013

Supongo que en esto consisten los domingos de los que tanto habláis.


Empiezo a creer que los dioses han olvidado 
pasar la hojita de mi calendario 
y sigo estancada en aquel domingo. 
Esa noche,
en la que recogieron las calles demasiado pronto
y tuve que gatear descalza por un camino sin asfaltar.
Muy lento,
retrasando mi encuentro con el vacío.
Es que hay hostias contra el cielo
que te dejan sin verticalidad 
y sin cancion que tararear de vuelta a casa. 
Por supuesto, 
nunca llega el aviso de derribo
a amortiguarte el golpe.
 
Lo que me jode de que me descuarticen el corazón
es que no lo alcanzo con mi propia lengua, 
y dependo de otras bocas para repararlo.
Y claro,
cada una lo ordena como puede,
lo moldea como sabe,
y a fuerza de intentar borrar los errores con saliva,
lo dejan todo perdido de incomprensión.  
Por eso,
he reventado labios egoístas que más que ayudar,
intentaban firmar con tinta china mis ventrículos,
arrebatándome los derechos de autor de estas ruinas. 
También he visto a besos empapados de buenas intenciones
desintegrarse al contacto con mis heridas marchitas,
que se resisten a ser cicatrices
de las que pueda avergonzarme orgullosa.  
 
Mientras tanto,
seguía sin darme cuenta 
de que hay sonrisas que saben besar. 
Saturaba ceniceros de esperas de alguien a quien esperar, 
y no me percataba de que tu manía de apagar bien mis colillas 
sólo eran la manera de decirme 
que te jugarías la vida por mí en una operación a corazón abierto. 
Que tú sí sabías que mis piezas no encajaban
en casitas con valla blanca y cortacésped, 
sino en el ático más alto de una ciudad sin leyes. 
Y que desde allí, saltarían al vacío nuestros proyectos, 
y vaciaríamos juntos botellas de champán mientras remontan el vuelo. 
Algunos días, ya lo sabes, nos tocaría componer réquiems
para esas ideas que perdieron sus alas en el intento.
 
Quizás estoy yendo demasiado rápido,
y no entiendes aún por qué brillan mis pupilas. 
A ver, no sé desde cuándo es lunes,
pero seguro que tiene que ver con alguno de tus abrazos, 
esos que dan rienda suelta a mi vida.
 
Qué tontería. 
Aún no te he besado
y ya estoy odiando nuestras despedidas.

martes, 19 de marzo de 2013

Eso de la hipotermia, déjaselo a las yemas de mis dedos.


Si despiertas sin ti
sabré que era cierto
aquello de que la brisa
que empujaba tus veleros
presagiaba el temporal
que te haría tocar fondo

Conocías tu destino.

Y aun así decidiste vagar
capitán de tu barco fantasma.
Apagando cada faro,
dejándote llevar por el oleaje
directo al hundimiento.

Y sin escalas.
Y yo, que no atendí  tus profecías
de navíos encallados en su lastre
Sacaré a flote tus sueños
si me dejas rescatarte.

Hoy me siento un McGiver
capaz de hacer maravillas
con sólo un barquito de cartón
Y  un chaleco salvavidas

Que si se apagan las velas,
nos quedan los remos, corazón.

Y este arsenal de susurros impermeables
dispuestos a volver a explicarte
que entre ir sumando naufragios
o fondear en puertos rutinarios
la diferencia la  marcas tú, 
y no el brío del mar. 

Así que si despiertas sin ti,
que el sabor de mi sal en tus labios
ponga rumbo al horizonte.


Y que entonces entiendas
que el cielo limita 
con final de tus desengaños.

viernes, 15 de marzo de 2013

Declaración de intenciones #31

Arrancarte la ropa a mordiscos,
y la vida a versos.

Prejuicios ajenos inundan el suelo.

Estoy
con el agua
al cuello.
Menos mal que me enseñaste a nadar.

lunes, 11 de marzo de 2013

Cruce de caminos.


No lo sabe todavía.
Su mirada es un semáforo en rojo
y estoy vacía,como la avenida.

El tiempo se pone en ámbar
mientras decido
si cambiar de destino
o volver a acelerar.

http://www.youtube.com/watch?v=P38EXSfh8Wg


domingo, 10 de marzo de 2013

Revolución y copas

Qué puedes hacer cuando te pide una canción 'poniendo ojitos de estribillo', como diría Escandar. Ahí va:

Nunca te has sentido preso
de los placeres de culto.
Naciste condenado
a buscar tus propios vicios.

Por suerte estas a salvo
de miradas que hacen daño.
Llevas años conservando
Tus precipicios intactos

Rock acústico en vinilos,
la guitarra siempre a mano.
Evadiéndote de un mundo
de acordes prefabricados.

Y te miran raro,
se protegen insultando
y quizas solo es el miedo
a perderse del rebaño.

Del caos nace el arte
y entre tus delirios crecen
suspiros de papel.
Parece que fue ayer
cuando tres gatos idiotas
mezclaron revolución y notas.
Los sesenta vuelven
tatuados en tu piel.

Buscabas éxtasis en cuerpos
donde tu adicción es humo
a la espera del susurro
que tambalee tus muros.

Te caló hasta los huesos
su universo tan desnudo
donde retrata en verso
tus deseos más oscuros.

Borracheras de secretos,
la resaca era un regalo
si seguías su remedio:
ibuprofeno y orgasmos.

Y ahora os miran raro
se protegen insultando
y quizas solo es el miedo
a sentirse por debajo.

Del caos nace el arte
y entre tus delirios crecen
suspiros de papel.
Parece que fue ayer
cuando tres gatos idiotas
mezclaron revolución y notas.
Los sesenta vuelven
tatuados en tu piel.

http://www.youtube.com/watch?v=2R6MOcxdi5k

jueves, 7 de marzo de 2013

Soy el campo de batalla
del arte contra la obligación.
Dejo todos mis hoy para mañana
cuando poemas, lienzos o acordes de guitarra
me atacan por la espalda
y sin ninguna compasión.

Lo siento, artista,
pero sólo soy fiel a la novedad
y antes de terminar tu última melodía
ya te estoy engañando con otra canción.

Me cito conmigo misma más de lo que necesito
cuando mi voz se hace eco en una casa vacía.
Durante una noche, soy capaz de demostrar
que de ideales románticos también se vive.

La tristeza y el ansia por conocer
se confunden en esos instantes
y fingen ser inspiración
creando en mi mente, casi por azar
recuerdos en verso.

Y todavía hay gente
que se empeña en separar el insomnio
de la felicidad.

martes, 5 de marzo de 2013

Instrucciones para ser feliz bajo la lluvia.


Rompe el paraguas y sal a la calle.
Oblígate a fumar un rato 
al abrigo de un portal,
y observa.

Hasta entender las ojeras de las madres,
como curvas gemelas de su sonrisa.
La forma de transformar sus manías
en prisas, bajo el maquillaje
que regalan al aire con sus suspiros.


Atento a los que comparten refugio,
y la mirada cómplice del que sabe
dotar sus besos en la comisura del codo
de más deseo que el que puede provocar
el roce de vuestras lenguas en cada esquina.

Admira a la gente que duerme en bus
exhaustos de tanto probarse sueños
como si este mundo no fuera de su talla,
buscando en cada parada un recuerdo
por el que seguir despierto valga la pena.

No sé qué ves en la lluvia
pero yo encuentro mi alivio:
cada día
 me cruzo con vidas
que se dejan versar

viernes, 1 de marzo de 2013

Enséñame antes de vivir sin ti antes de cambiar mi suerte. No puedes irte sin contarme el secreto de tu alma, con la que contagias libros, meriendas y ascensores, haciendo todo parte de ti.
Despega con cuidado las tiritas que pusiste en cada una de mis heridas, porque estoy segura que mi piel hará lo posible por marcharse contigo.


Dame distancia, pero solo un poquito.
Haz de tu ausencia algo bonito
con la promesa de un nuevo viernes.